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miércoles, junio 29, 2011

Crítica de "Transformers: El Lado Oscuro De La Luna" - Dir: Michael Bay / Prot: Shia LaBeouf, Josh Duhamel

¿Sabes cuando te dicen: "tengo una noticia buena y una mala, ¿cual quieres  primero?" y no sabes cual elegir? Pues eso me pasa con la crítica, Michael Bay tiene una noticia buena y una mala para nosotros con Transformers. Tiro una moneda al aire y sale que empiece por la mala, pues nada, al turrón.

El guión de la peli es como un chicle. Al principio es todo sabor y frescor, pero a medida que lo masticas y lo alargas lo pierde todo. Transformers se hace larga, y en gran parte es porque la trama da para 90 minutos de peli, y esta dura más de 150. También es un poco molesto el "estilo Bay", todos y cada uno de los planos tienen movimiento de cámara, que cansa. Y bueno, el guión tiene todas estas cosas sobre la libertad, el patriotismo, lo que molan los militares y el homenaje a la bandera que aquí nos la resbala bastante.


Bueno, ya le he dado caña, ahora sus virtudes, que no son pocas. La primera y  que salta a la vista es técnica. El 3D es genial, y sobretodo, luminoso. Aun quedando un poco oscurecidas las escenas, la sobreiluminación de las copias en 3D ayuda. Aparte, el 3D está al servicio de la acción, no a la inversa como pasa en algunas pelis, como Resident Evil: Ultratrumba, que se limitan a hacer planos frontales con profundidad y en 3D ya molará. Bay no te está obligando a ver la peli en 3D, solo que si la ves así es mucho más espectacular. Siguiendo con la parte técnica, los tranformers son geniales, se les ve perfecto, sin desenfoque ni nada, aparte de que Bay se regala con las escenas de lucha, con sus cámaras lentas y todo.


Otro gran acierto son los secundarios, Malkovich es genial y Ken Jeong (Resacón en la Vegas 2) también está muy bien. Y el clímax, que parece una sesión de sexo zen de Sting, porque dura una hora o más de ostias, disparos, explosiones y edificios que se derrumban. Porque esta es otra, Bay coge todas las peliculillas de aliens que se han hecho recientemente (Skyline, Battle L.A. y demás cutreríos), se saca la chorra y procede a golpearles la cara mientras les enseña como se hace un ataque alien realmente espectacular. Y es que, al fin y al cabo, eso es lo que es Transformers, puro espectáculo.


Blockbuster veraniego, para no pensar y flipar con la acción. Amantes del cine  profundo abstenerse.

Lo Mejor: Robots. Gigantes. A cámara lenta. En LUMINOSO 3D.

Lo Peor: Que la peli se queda en lo que he mencionado en Lo Mejor.

7/10


Ivan García 


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Michael Bay, uno de los directores de cine más odiados pero más taquilleros (¿cómo se explica eso?) lo logró una vez más. ¿Y qué es eso que ha logrado? Pues realizar la película más aparatosa, ruidosa, devastadora y espectacular de la década (Emmerich espabila, tu ‘2012’ ya se ha quedado pequeña).

 

Al margen de todo eso, la última entrega de las andanzas de los robots que alteran su espectacular físico, es también una de las películas más gamberras que se ha podido ver en una pantalla de cine en mucho tiempo. Y es que Bay conforme va cumpliendo años, no solo no se tranquiliza, sino que se vuelve más y más gamberro. Por lo general, un director novato intenta sacar todo su potencial de gamberrismo, -es lo que tiene la juventud, que te hace pensar que la rebeldía y el vandalismo son “principios” a seguir y de los que uno no debe despegarse-, en sus primeros trabajos, para más tarde, y conforme se va haciendo mayor, ir dejando de lado esa actitud y comenzar a demostrar madurez. Michael Bay lo hace a la inversa del resto del mundo, -a mí me pasa exactamente lo mismo, y no hay nada de malo en ello, al contrario, resulta divertido-. Robert Rodríguez también se ha unido a tan selecto grupo y se lo agradecemos.


Pero vayamos al grano. Una película, que resulta ser una tercera entrega de una saga protagonizada por un puñado de robots que se dan estopa y por un grupo de humanos (los tíos cachas, las tías macizas y bueno, también tenemos a los secundarios graciosos) que intentan salvar sus vidas, no debe tomarse muy en serio, y eso es precisamente lo que hace Bay (y bien que hace). Sin embargo, eso no es óbice para que se escriba no ya un guión, que también, sino una historia que no haga sonrojar incluso al personal menos exigente. Porque seamos sinceros, a una cinta que se titula ‘Transformers: el lado oscuro de la Luna’ (‘Transformers: Dark of the Moon’, 2011) no se le pide que tenga una buena historia o un guión trabajado, pero lo que sí se le pide es que lo escriban, o por lo menos que lo escriban sin “ayudas externas” (“aka” drogas).


Eso sí, obviando su infumable historia (que por cierto comienza de manera excelente con un genial prólogo) y su desastroso desarrollo, la película que nos ocupa es todo un espectáculo digno de ser visto (eso sí, en pantalla grande y con Dolby Surround). Pocas veces se ha podido contemplar semejante desfile de robots destrozándolo todo, edificios siendo devastados, humanos convertidos en polvo tras ser pulverizados por un arma alienígena, hombres volando a alturas vertiginosas, naves, helicópteros y aviones de guerra explotando, Abraham Lincoln siendo “profanado” por un robot alienígena y hasta una retahíla de “recaditos” para una tal Megan Fox.


Si a eso le añadimos la siempre agradable presencia de unos desfasados John Malkovich y John Turturro (para mí, lo mejor de toda la saga) y del carismático (pese a quien le pese) Shia Labeouf, pues... ¡Bingo! Ya tenemos el primer gran “blockbuster” del verano, -con permiso de ‘X-Men: primera generación’ (‘X-Men: First Class’, Matthew Vaughn, 2011)-.


Ya lo he mencionado varias veces, pero me apetece volver a decirlo: no hay nada de malo en ir a ver “blockbusters” (incluso cuando son descerebrados, porque no todos lo son), y poder disfrutar (sin prejuicios) de un mega espectáculo donde las explosiones se oyen más que los diálogos (es un decir).


Lo que más me mola: la perfección técnica a la que se ha llegado a la hora de elaborar todo lo concerniente a los robots. Y por supuesto, John Turturro.

Lo que menos me mola: este “blockbuster” pertenece al grupo de: “blockbusters descerebrados”. Pero no me pienso quejar, porque sabía a lo que iba y además, me ha gustado.


José L. Vicedo

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